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adicción al juego

 

 Una de las conductas adictivas más presentes en la actualidad son las relacionadas con los juegos de azar en todas sus variedades: maquinas tragaperras, ruleta, apuestas deportivas, etc. Todos estos comportamientos se encuadran dentro de las denominadas “Adicciones sin sustancias” que si bien, ya existían antes, hemos de reconocer que en los últimos tiempos han experimentado un inesperado éxito entre los más jóvenes. El actual estilo de vida, la proliferación de salones de juego y el bombardeo publicitario han normalizado un ámbito que solía disfrutar de mala reputación, sin embargo, cada vez es más común observar como grupos de gente joven comparten estos hábitos y se refuerzan entre sí para mantenerlos.

 

Los motivos por los que se empieza a acudir a salones de juego o se apuesta directamente desde el móvil son de lo más variado, y es que este mercado ha sabido ofrecer un tipo de ocio que presumiblemente encubre muchas carencias cotidianas. A menudo encontramos gente que suele jugar por aburrimiento o por divertirse con sus amigos, para hacer más emocionantes los eventos deportivos o por cualquier motivo anímico o emocional, superar la tristeza, ocultar la ansiedad, etc.

 

Además, estas conductas adictivas van acompañadas de excusas o justificaciones irracionales para seguir jugando. Mucha gente afirma tener una estrategia para ganar, gastar solo lo que se proponen o ser capaces de parar cuando lo deseen. Al final, todos estos argumentos son derribados por la realidad ya que el principal problema con el que se encuentran estas personas es la falta de control. Uno de los motivos más frecuentes para recurrir al juego es, a su vez, también uno de los más ilógicos, pensar que apostando se tienen más posibilidades de ganar dinero fácil para recuperar lo perdido o restituir lo debido. De este modo, si ya se debía algún dinero prestado por otro jugador, la cantidad a deber aumenta, los problemas se agravan y la sensación de derrota se confirma.

 

Como se puede deducir de todo esto, este tipo de adicción no solo genera importantes pérdidas de dinero para el jugador, las familias y los amigos, sino que también afectan psicológicamente al jugador con trastornos relacionados con la depresión, la ansiedad, la baja autoestima, la desconfianza en sí mismo, el control de impulsos, etc. A menudo las relaciones de pareja y familiares se ven deterioradas con mentiras, suspicacias y discusiones. Todo esto por no hablar de los problemas que a nivel vital pueden suponer mantener estos hábitos perniciosos a largo plazo.

 

Desde Ruzafa psicología se abordan estos problemas de una forma clara y sencilla, sin negar el imprescindible apoyo familiar y esfuerzo por parte del afectado, claro está.  El objetivo es reconocer estas conductas como un problema evidente y recuperar la sensación de control sobre los propios comportamientos, desmontando mentiras que los puedan apoyar. La tasa de éxitos es alta y mejora en función de la edad, la motivación y la rápida intervención sobre el problema.